Pero esta vez, no lo haremos desde Puerto Ayora por varias razones. Una porque mi casa en la isla queda en Bellavista, un pequeño pueblo al norte del puerto. Y dos porque mis condiciones físicas no son tan adecuadas para recorrer tal ruta. Aún así insisto, vale la pena.
Está fue la ruta recorrida desde Bellavista hasta la playa.
Serían en total, aproximadamente, 15 km, esto junto a la caminata final hasta la playa. En automóvil, sería no más de media hora de viaje, pero como lo haremos en bicicleta te tomará entre cuarenta a una hora de dura cicleada. Realizando paradas tomaría un poco más de tiempo.
Aquel día salí temprano para evitar que el sol me desgastara en el camino.
La carretera que conduce hasta allá tiene ciertas complicaciones por ser un terreno un poco accidentado.
Después de unos quince a veinte minutos te encontrarás con un paisaje increíble. Un mirador increíble en donde puedes ver Puerto Ayora y gran parte del perfil costanero de la isla.
Aquí de los que hablo. Con una mejor cámara y mejores situaciones climatológicas se vería mejor:
Seguimos rodando y llegamos al recinto El Cascajo.
Un pueblo más pequeño que Bellavista. Su población, la mayoría son de orígenes lojanos y no pasa de las 300 personas. Esto marca casi la mitad del camino.
A unos siete kilómetros de llegar a la playa, se podrá observar un hermoso paisaje de la playa y sus alrededores.
De nuevo, el clima no ayudó.
Algo que personalmente me sorprendió ver en esta ocasión, fue observar un tortuga gigante juvenil en la cuneta de la carretera. Nunca las había visto por este lado de la isla y mucho menos en esta carretera.
Y aquí esta, junto a una máquina que permite ver más allá de las cosas.
Finalmente, llegamos a la playa. Bueno, al parqueadero de la misma. Desde este punto, dejamos a un lado la bicicleta un rato para empezar la caminata hacia la playa. No son más de 15 minutos de caminata.
Durante el camino hacia la playa podemos ver una gran cantidad de flora endémica y nativa de las islas, por ejemplo, cactus de lava, matazarno, scalesias, mangles. Además de algunos animales, en especial aves tales como el pinzón de Darwin, cucuves, los introducidos "garrapateros", ave por el cual se debe el nombre de la playa; se encontrarán lagartijas de lava y con mucha suerte te toparás con serpientes de Galápagos, totalmente inofensivas.
Pero esperen...
¡PELIGRO!
En este lugar se encontrarán con uno de los árboles más peligrosos del mundo. Hablamos del Manzanillo. Es un árbol o arbusto que tiene un fruto pequeño de color verde muy nocivo para el ser humano al ser ingerido. Sin embargo, es un gran alimento para las tortugas.
Letreros como estos están colocados en lugares donde exista el fruto.
Definitivamente es mi playa favorita por sus aguas cristalinas, su calmada marea y las miles de actividades que puedes hacer aquí.
Aquí podrás hacer snorkeling, realizar actividades deportivas como fútbol o volleyball. Puedes, además, alquilar kayaks e ir un poco más alejado de la orilla para poder ver más especies marinas haciendo snorkeling.
La playa consta con un espacio de picnics familiar. Puedes llevar comida y preparar a la parrilla, respetando las normas que rige el Parque Nacional Galápagos.
Puedes visitar la posa de los flamingos que está ahí en la propia playa. Se recomiendo hacer silencio para no perturbar a las aves que pasan grandes temporadas ahí.
Lo que hace especial a esta playa es, sin duda, el poder acampar aquí. Pasar una noche con el sonido del mar te calmará a pesar de los mosquitos, pero eso es un tema que se puede solucionar. Para poder hacerlo, debes sacar un permiso en las oficinas del Parque Nacional Galápagos con unas dos semanas de anticipación.
Es una experiencia increíble ya que puedes ver un atardecer único, un cielo totalmente estrellado y un amanecer deslumbrante. Con mucha suerte podrás ver como los flamingos salen volando de la laguna al caer la tarde. Yo tuve la oportunidad de ver a cinco una vez que fui a un campamento con mis amigos.


























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